Nosotros y vosotros, Yo minoría absoluta

El dualismo, la disyuntiva, nosotros o vosotros, amigos o enemigos, inmovilismo o progreso. Una cosa parece cierta: la unidad en el estado español se tambalea por la marejada en la Comunidad catalana aspirante a ser República independiente.

De la carrera aprendí que los logros democráticos, algunos defenderán alcanzan sus más altas cotas en la actualidad, fueron tejidos por la irrupción de minorías, aquellos que se rebelaron contra lo establecido.

En Psicología, y por experiencia que todos pueden testar, se asevera que la mente es reacia al cambio, cuando hay algo diferente, la mente tiende a poner una barrera, avisándonos de peligro, preferimos la zona de comodidad que podemos controlar que aquello que es nuevo.                                                                                                Afortunadamente en mi caso no me produce satisfacción alguna esta opción y bendigo mi filia por descubrir nuevas aperturas. Si no pones al límite tu psicología, ¿cómo te vas a conocer?

En este quehacer se halla la política administrativo territorial española: de un lado aquellos que no quieren continuar con el status quo y sean considerados españoles al menos a afectos lícitos administrativamente en su documento de identidad, y por otro aquellos que se apoyan en el estado de derecho sostenido por la ‘Epístola’ Magna legislativa.

Sin duda es un asunto de extrema importancia debido no sólo a la repercusión en España sino también al efecto dominó que podría provocar en el resto de países en los cuales el fenómeno del Independentismo no es de soslayo sino vivo y se encuentran bajo las fronteras del espacio del Tratado de Schengen: Córcega en Francia, Escocia y el subsecuente despertar del letargo de Irlanda del Norte en Reino Unido, Bavaria en Alemania, Flandés, que tienen mucho arte y se partirían la camisa como flamencos, en Bélgica, la Región del Norte titulada como Padania en Italia, y si no demoler, fragmentar la Unión europea.

Bien lícito es no sentirte parte de un Estado, querer ser independiente y tener una identidad diferente. Aquí me detengo: ¿cómo se forma la identidad nacional? En la carrera de Sociología se impartía la asignatura ‘Sociología de los nacionalismos’ que, por cierto, el docente doctorado me tachó, sin acritud alguna, de retrogrado, porque no entendía que las naciones la forman las identidades, y cuando tenía 22 años pues no veía cristalino lo de apelar la catalana, vasca, extremeña o de Matalascañas como naciones. Lo que más repetía el vehemente profesor es que la identidad tiene 3 componentes: la racional, la actitudinal y la emocional, ésta última a mi juicio debería tener una ponderación especial. La pasión movida con inteligencia nos conduce a altas cotas, ¿cómo sino se logra el éxito?, ¿existe mejor catalizador?, la pasión movida por el sentimiento va directa al sin sentido, ¿existe mejor medio para caer en el absurdo? Espero que sea la cordura la que rija estos momentos actuales..

Destripando cada componente, empezando por la última, la componente emocional es aquella con la que se nos llena el pecho de considerarse de una nación y que pertenecer a ella es lo mejor que hay y nos parece lo bueno; la componente actitudinal es la que además de pensar que la sangre que te corre tiene el color de tu nación, lo llevas a los hechos y participas en actos culturales identitarios; y la racional es que consideras unas fronteras para tu nación y reconoces su poder ejecutivo o soberano.

La identidad se adquiere en la familia, en los colegios, en la relación con tus amigos, en  la cultura. Decía Francisco Marhuenda en el programa La Sexta noche del pasado Sábado, programa que sólo soporto 30 minutos a lo sumo, dada la incontinencia de interpelación de los tertulianos, en especial la de Eduardo Inda que me parece un cínico de sonrisa petulante, refutando al resto de tertulianos que para poder opinar de Independencia en Cataluña hay que ser catalán, porque no saben qué ocurre dentro de una familia.

Aquí me meto en tierras pantanosas, aunque creo que camino con paso firme si afirmo que las manifestaciones a favor del Independentismo están plagadas de jóvenes, y en el otro lado en la manifestación del 8 de Octubre estaba plagada de personas que pasaban la cincuentena. He aquí los 2 polos de pensamiento: el inmovilismo o el cambio. Todos convenimos que el sentimiento más revolucionario lo tenemos cuando somos jóvenes, cuando la pasión por cambiar el mundo la tenemos a flor de piel. ¿Es verdad que nuestro posicionamiento se vuelve más moderado con la edad?                                                          Me permito concluir que el discurso secesionista ha calado y tiene como acólitos las personas jóvenes que no superan la treintena como segmento más destacado.

En el discurso independentista catalán tanto en las esferas políticas como en la gente de a pie no para de mentarse como motivo de sustento: la Hacienda catalana aporta mucho más a las arcas españolas de lo que recibe, es decir, hay un grave déficit de retorno y, por cierto así es.

Este sustento nace en el proceso iniciado por Artur Más y que ha calado en la población. ¡Vaya si ha calado! Los discursos políticos tienen el mismo efecto que la Publicidad, la más potente herramienta de captación de la atención, que se afila o penetra más cuanto más vendas alguno de los aspectos del todo. Sin irme por las ramas, espero, pongo como ejemplo la empresa Opel, despertada de su negativo crecimiento durante años, que como todo el mundo sabe vende coches, que es el todo, sin embargo, nos destaca entre sus calidades disponer de Wifi. Bravo por el director de Marketing un servicio digno de diferencia y precursor frente al resto. Otros destacaron que disponían de ‘Ziritione’ y me parece que la mitad de la gente no sabe ni lo que es y sigo sin saberlo, sin embargo, vendían el todo con este servicio. Otros se apoyan en otras partes del todo y venden 7 años de garantía.                                                                                                                                En el caso de Cataluña el todo es la Independencia y el reconocimiento de un Estado autónomo, y Artur Más sacó la afiladora mellando, para mi juicio, el filo con el déficit de retorno en inversiones.

La verdad que echo de menos un poco más de peso del componente racional. No discutiré con nadie, dado que admito de antemano que no me preocupé en conocer la formación de las autonomías en España, ni tengo claro qué competencias gestionaban los fueros en siglos pasados y tampoco podría responder porqué parte de la población valenciana se considera catalana porque históricamente fuimos repoblados por ellos. España no fue España siempre, tiene unos 500 años y parece que el matrimonio entre Isabel y Fernando es algo que ciertos ciudadanos catalanes lo tacharían del calendario.

Mostrado y reconocido mi analfabetismo histórico, por otro lado, asevero, que de eso estoy seguro, no me siento conforme con ninguna de las fronteras, me siento más ciudadano del mundo que de otra cosa. Decía Josep Borrell en la manifestación que tuvo lugar el 8 de Octubre en Barcelona en defensa de la unidad española que las fronteras son las cicatrices de nuestra historia, ¡bien es cierto!, y añado de mi parte que en medio mundo estas cicatrices se han abierto y convertidas en heridas en canal. Sabré poco de Historia, pero por lo menos, a diferencia de otros que saben más, no seré yo el que abra heridas y proclame un patriotismo español. A otros les da felicidad y se les pone dura recordando que el Imperio español fue de los más grandes habidos.

Me viene a la cabeza, por cierto, hoy día de la Hispanidad, día de honrar la tierra gobernada por Mariano Rajoy, jugando a ajedrez on line con un chico latinoamericano, fatal jugador, no es que sea yo bueno, al que mentó a mis antepasados conquistadores, cuando le dije por el chat que no podía darle la revancha (porque me tenía que ir, cosa que no supo) y mi comportamiento era una analogía del comportamiento pretérito cuando llegamos, conquistamos y luego nos fuimos, le faltó decir que les mejoramos el sistema inmunitario, dado que los colonizadores aparte de matar a casi todo ‘quisqui’, digo casi todos, porque otros imperios como el de la Gran Bretaña se dedicaron a exterminar, y encontrar indios paseando por Broadway o indígenas australianos contemplando el mar desde la Ópera de Sidney es más difícil que encogérsela a los negros del Congo (ver la Chaqueta metálica), les llevamos todo tipo de enfermedades.    No me lo tomé ni en serio, ni entré a responderle, primero porque no puedo ser responsable de lo que hicieron españoles hace 500 años, y segundo porque para mí se produjo una masacre y no se me llena el pecho que el Imperio español fuera tan basto. El Colonialismo es el responsable de la pobreza en los países subdesarrollados, sin calificarlos a los países de América Latina, y  fue la lacra que provocó que hoy en día en África la mitad de los países estén inmersos en enfrentamientos militares. Sí señor, cicatrices abiertas en canal.

Para concluir intentando dar cordura a lo que escribo, en un artículo que publicaba esta semana El País del neurocientífico argentino Mariano Sigman, estudioso de la Psicología social, explicaba en su último experimento que ponerse de acuerdo es más fácil de lo que se cree y que la gente es escéptica del uso del diálogo. En el experimento reunieron a 10.000 personas en un estadio, fueron elegidas personas con posiciones antagónicas sobre materias diversas muy controvertidas, tales como el aborto. Después de que estuviesen dialogando llegaron a un acuerdo. Explica que para llegar a este concierto la presencia de una persona moderadora era la clave, un moderador que no se posiciona ni en el blanco ni en el negro sino en un fuerte gris.

Espero mi discurso se identifique con este fuerte color gris, que así me veo yo. Observo lícitas las 2 partes, y siendo congruente con mi defensa democrática veo con buenos ojos que se celebre un referéndum legal a todas luces y decidir si se concede la Independencia de un territorio, también veo lícito que el gobierno español no arriesgue a perder el valioso territorio.

Igualmente afirmo errores en cada lado:

  • ¿Son conscientes los independentistas catalanes de lo que hacen? Dentro de lo malo, estar dentro de la Unión europea es lo mejor que puede suceder. Deberían crear una moneda propia que tendría una devaluación más alta que la cordura de Kim Jong-un, los bancos no estarían cubiertos por el Banco Central Europeo y, por decir una tercera, las taras en las exportaciones restarían competitividad, por no hablar de una fractura social.
  • El señor Rajoy como cabeza principal ¿ha adoptado un papel destacado como mediador, como persona abierta al diálogo? Me parece que no. Ajeno a cualquier acercamiento a lo que ocurre en la calle, se repetía en mentar ‘no dude que actuaremos con todo el peso con que nos ampara la Constitución’. Y llegado el 1-O mandó a la Policía Nacional y Guardia Civil a actuar con violencia sobre los ciudadanos, cuando a los que debió contener es a los responsables, que, por cierto, se reconocieron como tales.

 

 

 

 

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La pornografía es aburrida, disfruten del erotismo

Adjunto este video porque la pornografía on line es muy consumida en España.

Según palabras de un compañero, cuyo nombre omitiré, aludiéndole como Puntualidad Extrema, la palabra más buscada en Google es porno y la segunda ‘ponro’.

En un video viral de un telediario de mediodía en Antena 3 contaba: ‘cuando ganó Donald Trump las elecciones lo más búscado en en EE.UU. fue Refugio nuclear, mientras que en España fue Melania Trump desnuda.’ Seguir leyendo

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Hacia rutas salvajes. parte I

Into the Wild no es una película redonda, sin embargo, sus virtudes son muchas, la mayor de todas que el espectador se sienta reflejado, lograr no dejar indiferente a todo el que la ha visto y proceder a interesantes tertulias, no con ánimo crítico, más bien con una reflexión sedente en silla con pierna cruzada y de brazos reposando en el regazo, y la mirada revelando una visión macerada.

La factura es poco pretenciosa y es otra virtud: hacerla minimalista para hacerla grande, lo que hace dignificar la figura del personaje, y sea una película de culto, que no sería tal si no tuviese una fotografía en muchas escenas de serie B. Otros directores explotan muy bien este recurso como Tarantino en su grande Pulp Fiction, y en otras menos grandes como Death Proof o Jackie Brown.

El guion está notablemente adaptado consiguiendo como he dicho que el que la visione se sienta identificado, porque aunque sea juicio personal ¿quién no se ha mostrado disconforme con muchas de las mentiras que ofrece el sistema en el que vivimos?

Tengo una amiga que opina que el comportamiento del protagonista es de cobarde porque su decisión es una huida en lugar de enfrentarse a su vida. En cierto modo es cierto, sin embargo, el protagonista se enfrenta a su falso yo, a alguien que se niega ser, a un sistema que le invita a ser una persona vulgar y dormida, relamido con su título en Harvard.

En fin las opiniones son diversas….y que desarrollo en un siguiente artículo el porqué de tanta frugalidad,  multiplicidad de visiones y prolíficas opiniones, y todo ello brotado a raíz de ver la portada de la película. ¿No tiene mérito que una película despierte tu creatividad?

Siento debilidad por esta película, al igual que otras obras de rebeldía, destacando una, en este caso musical, que también tuvo su película, y al contrario que Into the Wild, su intención es la magnanimidad y grandeza, The Wall, cuyo autor Roger Waters al que fui hasta Amsterdam para ver el show, fue capaz de construir un universo entero, narrando los muros que se alzan o que crea el protagonista ante la sociedad y debe vencer hasta ser libre. (but it was only fantasy, the wall was too high as you can see)

Siguiendo a colación del arte musical, nombro como otro de sus grandes aciertos, también por debilidad personal, la banda sonora, compuesta e interpretada con Ukelele por Eddie Vedder, cantante para el que no lo conozca del grupo Pearl Jam, etiquetado como grupo de grunge. Muy apartado del estilo que realiza con su banda, en solitario llena perfectamente la película de intimismo.

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Pocos cantantes me tocan tanto la fibra como él y dedicaría otro artículo sólo para él, así que controlaré mi verbalización a riesgo de que luego me digáis me voy por las ramas: pocos como él saben ser tan personales, sus armónicos bien podrían utilizarse de ayuda para la relajación en una meditación, pero también es agresivo cuando protesta, valiente, enérgico que le sale de las tripas, el grunge tiene de eso, es el cante jondo de Seattle, un ‘quejío que diría Malú’, pero sin perder por un momento su sensibilidad.

 

 

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Hacia rutas salvajes. parte II.

No acierto con el filósofo clásico griego que decía que todos somos filósofos, psicólogos y antropólogos (la cita no es así, pero creo que se entiende), dado que la exploración del alma humana o del intelecto parece innata a los hombres y mujeres cuando fuimos Homo Sapiens Sapiens.

Con el tiempo hemos ampliado las facultades analíticas y estilizándolas, que no consideraría innatas sino aparecidas como consecuencia de cambios sociales que favorecieron, inclinaron, propiciaron la crítica o el razonamiento positivo como Homo social, dado que siglos atrás las estructuras eran tan rígidas que no se quejaba ni zutano, así que hemos incorporado entre nuestras facultades homínidas el análisis político, pero sobre todo la Sociología, estudio y profesión que surgió cuando las sociedades se volvieron más complejas, concretando el momento, con la Revolución Industrial.

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Desde siempre la inmensa mayoría de la Humanidad ha vivido puteada. Antes de la Revolución Industrial, pues oye la calidad de vida, no es que fuese la leche, porque se te moría un/a hijo/a a los pocos años, podías agarrar un constipado que se convertía en neumonía y si salías de ella te dejaba secuelas físicas y neuronales, o si te ibas a correr por la montaña y te partías un tobillo tenías la cojera para el resto de tu vida y con dolor sempiterno.

Encima, con la celebérrima Revolución germinada en las tierras de su Majestad la Reina anglosajona y de sus Majestades Satánicas, ínsula propicia para sendas revoluciones aunque más satisfactorias de inspiración cultural durante la segunda mitad del siglo pasado, se añadió el hecho de que las personas ya no sabían ubicarse muy bien en la sociedad, una pérdida del control de su trabajo y de su identidad profesional, acuñado por Karl Marx como alienación. La conciencia de clase social despertó cuando la voracidad de la producción en cadena y la libertad del mercado iniciaron el ritmo vertiginoso, hasta llegar al hoy, donde la mayoría estamos más perdidos que carracuqui y donde todos creo en la inmensa totalidad hemos conocido el estrés, bien por motivos laborales o bien por situaciones de autoexigencia personal.

Éste fue el hecho clave tan significativo que haría iniciar una complejidad hasta la actual y que nacieran los sociólogos, en este momento facultad sólo reservada a los visionarios de mentes privilegiadas que al menos así han querido destacar y seleccionar los pedagogos en los libros de textos.

Y así nacieron los precursores de filosofías de cómo nos repartimos el pastel,  si tenemos todos que comer, a ver qué método utilizamos para explotar la madre Tierra y nos organizamos luego para recoger el usufructo, véase pensamientos de modelos de producción y organización social, entre ellos: Capitalismo, el Socialismo utópico o el Comunismo.

No puedo parar de dar rienda a la paradoja al sostenerse que se ha demostrado empíricamente que el Comunismo es inviable o insostenible o como diría un andaluz ‘que no se puede aguantar’, y el Capitalismo sí se sostendría porque hay una mano invisible que hace que el beneficio particular produzca un beneficio colectivo, de este modo cuanto más rico es uno mejor nos va a todos.

Hoy en día este argumento se caería por su peso, puesto que cuantos más ricos hay mayor es la desigualdad, confirmado y certificado: mediante el Teorema de Pareto, aplicado muchas veces en el mundo empresarial y en la Economía, se explican muchas relaciones o proporciones, la más famosa 80-20, así por ejemplo, el 20 % de las personas concentran el 80 % de la riqueza, bien, esta relación ya llega a ser del 90-10, y si la población no para de crecer a mí las cuentas que me salen es que cada vez hay menos favorecidos,

El Matemático John Nash, contada su vida en la película ‘Una mente maravillosa’ denunció la idea de Adam Smith y David Ricardo, sobre la que se asentaba y originó la producción capitalista, y sostenía que se genera un mayor beneficio colectivo cuando una persona hace lo mejor para sí y para los demás.

Esto ya me lo creo más, nombrando como ejemplos de hechos empíricos históricos entre otros por orden cronológico de cercanía de crisis del sistema productivo: mayor crisis económica mundial, aparecida hace unos 7 años, ¿creando un severo revés económico coyuntural  o revelando la realidad estructural de España?, en su cima del ‘laissez-faire’, en su cima de PIB, iniciada, gestada y madurada por el Partido Popular, y permitida por el Partido Socialista, cuyo epíteto apelativo del partido debería someterse a revisión; el ‘Lunes Negro’ del 19 Octubre de 1987, la bolsa se derrumba en efecto cadena; la crisis cultural-social, traducida en ‘estoy hasta el pirri, quiero llevar bikini y probar el LSD, y que los historiadores y sociólogos, de prosa enrevesada que yo creo que la hacen así para que la gente no les entienda y parezca más importante lo que dicen, llamaron Revolución social-cultural del 68 cuya origen fue el zenit de la mecanización en masa, parida con el Fordismo y mejorada hasta el extremo por el Toyotismo, y cuyas consecuencias personales no se pueden relatar mejor en la película ‘Tiempos modernos’ de Charles Chaplin, que dio lugar al nacimiento de pensamientos como el feminismo, el ecologismo o el antibelicismo o pacifismo, y dentro del mundo empresarial una mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, que mesuraban mejor en la balanza ‘el vivir para trabajar que trabajar para vivir’; el ‘Jueves negro’, éste más negro que el culo de Anglomá, del 24 Octubre de 1929, también producida por un efecto dominó, causado por el miedo, ¡claro! el que tiene mucho, tiene mucho que perder y ¡mucho miedo!.

Como se nombra en la película ‘Into to the Wild’ que ha originado este artículo que he transcrito del dictado de la inspiración florecida sólo con la visión de su cartel: ‘No necesito el dinero, nos vuelve precavidos’. Indiscutiblemente se trata de una historia extrema, un acto insólito, pero lo que no es ficticio es el efecto psicológico que produce en cualquier persona una embriaguez pecuniaria.

Retomando y reconduciendo la brevísima historia del nacimiento de la facultad de Sociología de opinión popular y que os he querido compartir mi ejemplo como uno más que tiene su análisis,  se desarrolló a fuego lento desde la Revolución Industrial, apareciendo otros factores históricos: la reducción del analfabetismo y la mejora de la calidad de la educación, la mejora de la Medicina, que produjo el gran cambio de la Humanidad el aumento de la esperanza de vida y, por tanto, el aumento de la presión demográfica mundial, que para mí es el Gran Problema y que desarrollo en el siguiente artículo ‘Población mundial ahora’.

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Gentileza griega

Pequeños detalles, que condensaría en una escena Quentin Tarantino con la habilidad que le caracteriza imprimiendo tanta fuerza que olvides el tiempo del metraje, ‘también aquí tienen la misma mierda’: país fuertemente azotado por la crisis económica, los políticos en lugar de hacer carrera política compiten por la corrupción, también tienen un presidente que pasó de héroe a villano.  ‘Sin embargo, hay pequeñas diferencias’: cuando vas al mercado de la calle cada Jueves en el barrio de Victoria si pides un kilo de uvas, seleccionan los racimos más bonitos y cuando vas a pagar te echan unas cuantas perlas frutales de más en la bolsa. Cuando pasas por el puesto de frutos secos y pides medio kilo de almendras y cuando te llenan la bolsita de papel y suman 515 gramos te dicen ‘ok, no problem’ y te cobran el precio de medio kilo, así de puesto en puesto….Y te vas a casa con una sonrisa en la boca de ver manos trabajadoras que dedican toda su labor a un pequeño puesto en el mercado, caras que muestran satisfacción por vender y cosechar, porque les hayas comprado. Seguir leyendo

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Criados en el infierno 1ª parte. 9 de Agosto

Cuando empecé las tareas estaba más perdido que un pulpo en un garaje. No tenía muy claro la duración de cada una y me acabé apuntando en 3 que casi se solapaban y para las que ya había gente suficiente, así que estuve rodando sin acierto en el reparto de la ropa, jugando a basket con los adolescentes y juegos como badmington, hulla-hop (¿cómo se escribe?) con los niños o saltar a la cuerda.

Esta última fue a la que dediqué más ilusión porque deseaba ver las caras disfrutando de los niños y niñas. La verdad que no he visto tanto caos en toda mi vida y mi percepción de los docentes de párvulos ha pasado a tener una consideración especial.

Recuerdo cuando éramos pequeños en el colegio, y te tocaba hacer fila esperando tu turno para algún juego, que nos peleábamos por ‘me toca a mí’, ‘yo estaba primero’, ‘te has colado’, pues eso lo ponen con una práctica depuradísima. Siempre tenemos que estar al menos 2 voluntarios para cualquier juego: uno que lo ejecuta y otro para supervisar que nadie se suelte ninguna ostia con la mano abierta o se tiren piedras de grava a la cara y le sigan los consecuentes lloros.

Para eso tengo paciencia.

También cuando intentas explicarle cómo botar un balón de basket, golpear decentemente la pelota de badmington o mover el hulla-hop, bueno en esto más bien hice un primer intento con la cintura que me dejó en evidencia, que conseguí salvar moviéndolo en círculos (¡no va a ser cuadrados!) sobre mi antebrazo, y como vi que les gustaba, me añadí el otro brazo libre (parece que eso les gustó bastante y todos trataron de imitarlo), pero, ninguno está presto a escuchar qué proponemos. Si les coges la raqueta de badmington que sostienen, siempre para enseñarles cómo pueden hacerlo, me dicen: ¡No!, ¡No! y en inglés ‘me know’ y ¡ale!, siguen dándole a la raqueta pero sin dar ni una sola vez a la pelota emplumada. Tanto de lo mismo sucede con el aro hulla-hop o la cuerda de saltar.

Estas cosas las comprendo perfectamente con niños de entre 4 y 6 años. Son pequeños y no han tenido una educación apropiada en el colegio.

El primer día los miraba, viendo sus caras casi todas llenas de picaresca, sus ojos felinos, el ingenio engrasado, ladinos, astutos, los 5 sentidos puestos en cómo realizar el mayor número de repeticiones por delante de los demás y ningún sentimiento de compañerismo. Son niños de cara sucia, con ropa de varios días o semanas, los mocos colgando a vela suelta o resecos en las entre las fosas y la comisura del labio superior, y bien pasarían como los malotes del barrio.

La verdad que la tosquedad y comportamientos abruptos que dificultan cualquier tarea lúdica los empatizo sin dificultad. Yo viví lo mismo con mi generación en el colegio y es algo que se repite en todos los niños de esas edades: ¡yo, yo, yo y luego más yo! Además recuerdo en mi caso que era de los que más rienda suelta daba a la adrenalina, vamos que como salvajillo, niño activo y movido era de lo más incordiante y me doy cuenta ahora la santa paciencia que tuvieron las profesoras de parvulitos y de básica del colegio Claret. Luego cuando iniciamos primaria el profesor, ¡¡¡¡brillante!!! ya no tenía tan a bien nuestro comportamiento tan activo, que pretendía corregir y amansar con capones, pellizcos en el brazo, estiramiento de patillas y de orejas y en algunos casos ostias con la mano abierta en el cogote. Como podéis ver este majadero ‘sí nos enseñó a ser felices’, aunque por otro lado debo nombrar que hacía la vista gorda en innumerables veces y que daba rienda suelta a su pedagogía correctora actitudinal cuando eran casos que incluso nosotros sabíamos que estaban fuera de lugar y que atentaban contra su paciencia. Pero por eso los hacíamos, sino no era divertido: quebrar las normas.

En mi clase nuestro juego favorito era hacer ‘montonets’, práctica deportiva cotidiana que ejercimos entre los 8 y los 10 años, así como andar por debajo del suelo. Recuerdo una vez que competí con mi compañero de pupitre a llegar hasta el otro extremo de la clase donde se encontraba la puerta, nuestra fila se encontraba frente al profesor. ¡Joder, aquello era el mayor reto de astucia que se podía hacer! ¡Venga, a la de 3 y salimos cuando el profesor deje de mirar!.

A la que el profesor se sumergió en la revisión de unos ejercicios salvamos el primer escollo, que era llegar a los pies de los compañeros de algún pupitre de la fila contigua. Debíamos salvar 3 filas, porque la última cuarta estaba situada junto a la pared opuesta. El profesor se levantó  para dejar los papeles en el armario situado al final de la tarima, así que debíamos permanecer bajo los pies de los compañeros de la segunda fila. Cuando volvía el profesor para recuperar su trono comenzamos el serpenteo hasta la tercera fila, cuando ¡pam! el profesor se dio cuenta que en nuestro pupitre no había nadie. ¿Qué ha pasado 2 alumnos se han evaporado? ¡A ver estos merluzos de aquí dónde están! Y salimos de debajo de los pupitres de tercera fila, casi al lado de la puerta.

Cuando reptábamos por el suelo y nos pillaba el profesor, siempre decíamos al profesor, levantando un boli: ¡es que se nos ha caído el boli!. Como un resorte pronunciamos esa excusa. Lo ridículo de la veracidad se cayó por su propio peso: ¡Claro, se os ha perdido el boli y habéis ido a buscarlo por los suelos hasta la puerta!. ¡Venid acá p’acá! Pim pam pum y escribirme 500 veces ‘me portaré bien en clase!

Así que mi empatía y paciencia son altas, además las aderezo con dosis de consternación: pobrecillos ‘vienen de una guerra, habrán rodado por Dios sabe cuántos sitios hasta llegar aquí, habrán pasado hambre y frío’, pensamiento que incluyo dentro del cóctel de su comportamiento como ‘animalillos’.

De hecho ése fue mi primer pensamiento, ‘criados en el infierno’, que brotó del sentimiento de pena, y que pretendía explicar su comportamiento tan poco armonioso. Si estuviesen en algún país desarrollado pasarían como niños con trastorno de atención, hiperactivos y no sé qué otras patologías, y pasarían a ser catalogados al juicio corriente como los malos malotes de la clase, los enemigos públicos ‘number one’.

Nuestro cerebro no encaja muy bien el ‘No’, la prohibición, y sobre todo en edades tan tempranas la anarquía y el egocentrismo reinan campeonas. Como he contado arriba, a mí en ocasiones también me seducía transgredir las normas y poner a prueba la resistencia psicológica de la persona responsable, pero por Dios nunca nos enfrentábamos a los profesores tan pequeños.

A las 20:00 se realiza la sesión de Yoga que conduce una joven chica inglesa, y a la que cuantiosas madres afganas o iraníes asisten. Bajo una de las 2 grandes carpas se ha creado un pequeño espacio para actividades que necesitan de un cierto aislamiento con unas finas telas decoradas con dibujos realizados por niños unidas con cuerdas a una débil estructura de tubos de hierro  que pretenden cumplir el menester de intimidad. Como toda actividad necesita de varios voluntarios para conseguir una mínima tranquilidad y más en el Yoga donde se pretende eliminar la distracción. Así que los voluntarios nos tomamos la labor con mayor interés en lograrlo, pero nada más lejos de ofrecerles el mayor de los divertimentos: putear la autoridad. Si hay una norma, su identidad se ilumina como luz brillante, ya conocen el enemigo y donde crean el enemigo nace el ego, el nosotros y el vosotros.

Los niños muy pequeños se suceden unos tras otros queriendo ver qué hacen las madres ahí dentro, quieren entrar y les cortamos el paso. Se tiran 5 minutos delante de ti repitiéndote que quieran entrar, luego buscan algún agujero entre las telas para poder entrar. Cuando encuentran alguno se cuelan y salen por la puerta burlándose que han conseguido colarse. Así se tiran 2 horas donde se lo pasan pipa, el juego más divertido que puedan encontrar, sentirse perseguidos cuando saben que están haciendo algo que no deben o que se les ha dicho que no hagan.

Lo que me saca de mis casillas y que ningún voluntario tiene paciencia para aguantar es que al no lograr entrar hagan ademanes de boxeo y te gruñan soltando un ¡arggggggggg!, comiencen a trepar por las telas intentando trepar por una altura de 2 metros o rompan las cuerdas tirando con ira para intentar hacer un agujero delante de tuyo.

El colmo de los colmos fue un niño esmirriado de unos 5 años que llevaba a su hermano pequeño de año y medio en un carrito. La carpa está ligeramente elevada respecto al suelo de grava que cubre todo el campamento. El niño accedió a ella levantando a toda velocidad a su hermano en el carrito sobre 2 ruedas. Lógicamente quería entrar en el área de Yoga. Le cerré el paso una vez, otra y otra, la siguiente ya fue de leve empujón, a lo que empezó a gritarme en su lengua, que no pondré nombre porque no estoy seguro, cual regocijo de bravura levantando los brazos en victoria, cual personaje de ‘Cabello al viento’ en Bailando con lobos cuando se dirige galopando hacia Kevin Costner hacia su fuerte y levanta en cabriola su caballo gritándole: ‘Soy Cabello al Viento, no te tengo miedo’ y le sigue ‘un arggggg’ mientras levanta su lanza. Yo estaba perplejo, ¿pero qué le digo ahora para que entienda educadamente que no puede molestar? Y cogió echando leches a 2 ruedas el carrito gritando, salvó con un salto el escalón que separa la carpa del suelo pedroso. Aun se paró una vez más y me miró, golpeándose en el pecho y soltando un nuevo ‘arrggggg’.

Esta tarde mientras quitaba en volandas a un niño tras haberle advertido al menos 5 veces que se fuera me ha gritado: Noooo, I don’t like it, you don’t do that. Y ha cogido una piedra y la ha levantado en amenaza de tirármela. No le he dado permisividad alguna, me he ido derecho cara él y le he gritado: ¡tira la piedra!, ¿pero qué es esto?, se lo voy a decir a tu madre. Aunque estaba lleno de ira y valentía, sobretodo, no habría sido capaz de tirármela, y la piedra salió de su mano fácilmente cuando se la quité.

Intento apuntarme siempre a la actividad de basket e intentar que los niños y adolescentes logren algún lanzamiento ortodoxo. También les propongo algún ejercicio de pases y de botar el balón, y de repente aparece un renacuajo y te roba la pelota y se pastea delante de tuyo como un payaso moviendo como un tonto las patas

Ayer estuve de responsable de los juegos de niños. Propuse varios ejercicios con el hulla-hop, en los que tenían que sortear a toda pastilla los hulla-hop puestos en el suelo sin pisarlos. Durante unos minutos se sentía un poco de orden, pasados unos minutos ‘a la mierda’, a uno le da por coger un hulla-hop y se pone a su rollo, a lo que le imitan todos. ¡Adiós juego!

¡Por lo menos intentarán moverlo! Nada más lejos, salen disparados fuera del recinto haciéndomelo notar para que les reprima. Lo hago una vez y cada uno sale en una dirección. Sus risas se intercalan en su trote. Vuelvo a la carpa et voilà aparecen los niños huidizos.

Me dicen repetidamente ‘excuse me’ para llamarme, que se transforma en pitido constante, y hacen el ademán para avisarme que van a salir de nuevo corriendo. Ya no les hago ni caso, pero con toda conciencia y no por dejadez. Si no sienten que estás preocupado por que desaparezcan los aros no saldrán corriendo, y así fue. Dejaron los aros en el momento.

No tengo formación como educador social ni pedagógica alguna, pero menos mal que lo comprendí cuando recordé la película ‘Código enigma’, donde la ración doble de inteligencia del joven protagonista no tiene buena aceptación entre sus compañeros y lo putean, siendo su máximo divertimento oír sus gritos y quejas. Hasta que descubre que los gamberros con menos ración de inteligencia, y que parecen socialmente más normales, dejan de molestar cuando no les pones resistencia. La moraleja le vino muy bien para ganar la Segunda Guerra Mundial.

Me doy cuenta que pasamos horas y horas rodeados de niños pequeños. ¿Pero dónde están sus padres?, ¿dónde está el padre o la madre del niño del carro cual ‘Cabello al viento’?. En la carpa, una hilera de personas mayores aposentan su culo toda la tarde sólo mirando el móvil, y aunque ven pegarse a niños, ninguno levanta sus posaderas para separlos.

Otros niños son excesivamente cariñosos y no paran de darnos abrazos y de hacer trenzas a las voluntarias. Y les repiten ‘you, my friend’. En especial lo vemos en este pequeño tan mono:

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(estas fotos puede que me valgan una reprimenda, porque no están permitidas las fotos dentro del campo. Parece que todavía guardo maneras de granuja y transgresor, pero creo que este blog es de pêtit commité y el hecho de no poder secar fotos ha apagado una de mis grandes ilusiones. ¡Tantas fotos que valen la pena sacar y ni una de mis visiones podrá ser inmortalizada más que en mi cabeza!. Así que he decidido ponerla por el amor que siento por tanta belleza)

Se pasa todo el día junto a la oficina de voluntarios. Es de Sierra Leona. Nosotros le damos de comer, juega con nosotros y le llevamos de vuelta a su casa por la noche. Su joven madre no le presta la menor atención. Ayer le acerqué a casa, donde estaba su madre sentada en la puerta. Lo cogió en el aire y lo metió sin levantarse de las escaleras para adentro girando su torso. Le dio la espalda y le dijo ‘quédate ahí dentro’, que adiviné al levantarle su mano derecha con los dedos juntos en señal de stop, después de no verle en todo el día. Se pasa todo el día abrazándonos porque tiene carencias afectivas. Abrazos y atención que no le dedica su madre. De su padre no tenemos noticias.

También vi ayer sacudir en el culo y en la cara a bebés de 1 año a sendas madres, porque hacían algo malo. Otros bebés llevan el pañal amarillo o sucio. Hay madres que plantan a su niño encima de la mesa del reparto de ropa donde pega de plano el sol, y aunque se tiran minutos y minutos, incluso alguna hora, y su niño/a está llorando no le prestan el menor caso, tan sólo tienen una sonrisa en su boca.

Hace unos días me encontré en el metro a este rechoncho de cara graciosa niño afgano de claros ascendentes mongoles.

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Le acompañaba su abuela. Mientras entrábamos en el metro su abuela entraba primero sin asegurarse que el niño había entrado. Lo mismo hizo al bajarse, ninguna atención ni seguridad si el niño se encontraba a su lado.

En el polo opuesto de la conducta antisocial de actos vandálicos y falta de respeto alguna se encuentran algunos jóvenes como estos.

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El niño de la derecha de la foto de abajo es iraní, habla inglés, tiene una exquisita cercanía y cordialidad, sus padres se vieron obligados a huir del país persa porque sus costumbres se apartan mucho de la libertad que pretendía el gobierno. Su madre no va tapada, parece una mujer occidental, su padre es ingeniero industrial. No son creyentes en ningún Dios y en Irán te cuelgan una soga al cuello si no aceptas a Alá.

Otro caso es el de Mohamed, joven de Somalia de 14 años, habla 6 idiomas, y trabaja en el campo como traductor. En estas fotos me deleito viendo hacer sus ejercicios traduciendo simultáneamente en inglés, farsi y árabe varios textos.

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Aquí me muerdo el labio explorando su buena caligrafía:

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Le dejé mi móvil y hasta me enseñó, aunque el lenguaje está en español, a usar algunas opciones  de edición de foto de mi móvil. Aquí pongo ésta, que guardaré por si algún día se revaloriza.

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continuará…..

 

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5 de Agosto. La casa por el tejado.

Empezando la casa por el tejado, he decido relatar la vida en el campo de ayer y anteayer, cuando cumplo una semana de trabajo en el campo.

Lo fundamental para escribir es que te guste a ti mismo. Y para que me guste sobretodo debe ser espontáneo, fresco. Eso da sinceridad. Ese momento en que la orquesta está sonando bien afinada, sentimiento que me evoca al relato del maestro Salieri en la película Amadeus: ‘Mozart se dedicaba a transcribir en el pentagrama las notas que sonaban en su cabeza sin ninguna incorrección’, ‘ la canción ya estaba terminada en su cabeza’, y posteriormente la tinta de su pluma ejercía de instrumento de la alquimia al transformar lo inmaterial en material.

Y veo que este método tiene eco en otras personalidades que me han inspirado, por citar, Eddie Vedder de Pearl Jam o Woody Allen. Dos personas en apariencia con nada en común, el primero se llega a volver loco en un concierto y el segundo parece que no es la persona más divertida del mundo. Sin embargo, comparten una gran capacidad de observación.

Muchas veces escribo cuando ya han brotado las ideas, cuando las bellas flores están perdiendo sus pétalos. Y cuando ocurre así, se trata de una batalla por rememorar y hacer vivos de nuevo sentimientos, por ver de nuevo la flor con su color y forma original. Otras veces es mucho peor, porque ya ni siquiera tengo vivos los sentimientos y las flores se han descapullado.

Una forma ‘tosca’ y ‘dura’ de escribir, tanto que a veces hasta se haga una batalla, y que tengo que controlar porque se convierte en una mala impresión, y en mi subconsciente se dibuje una sensación de sufrimiento, y todo ser vivo comparte la huida del sufrimiento, lo que provoca que mi inconsciente no me dirija sobre la silla delante del ordenador sin ningún conflicto y desaparezca como hábito. Un círculo que se retroalimenta, que es preciso alimentar y que comprendí leyendo a Jose Antonio Marina en sus libros ‘El aprendizaje de la creatividad’ y el sobresaliente ‘La inteligencia ejecutiva’, éste último debería formar parte de las lecturas obligatorias en Educación Secundaria.

Así que no quiero que un día diga ‘he visto cosas que nunca creeríais, he visto naves en llamas más allá de Orion’, bueno eso de momento no, ni lo veré, pero seguro que esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Es preciso tener siempre un método, como decía Woody Allen en Desmontando a Harry: ¡Vaya es curioso cómo las cosas más bonitas  no son te quiero…… sino ….’ Eso hace te hace eficiente y puedo canalizar el dictado al canalizar eficiente la energía.

“Las dos palabras más bonitas que te pueden decir no son Te quiero, sino Es benigno.”

Aunque si tengo que explicar de dónde brotan las ideas, brotan cuando eres feliz, estado que no es constante o perpetuo sino que aparece y que prosigo explicando.

Recuerdo que en el blog del coach, al que me gusta seguir, Pascual Hernández deseaba conocer la opinión de la gente a cerca de qué es para ellos la felicidad, qué les hace felices y qué actividades realizan cuando son felices. Para animar las respuestas propuso un concurso con premio, que ya no recuerdo, al mejor artículo. Decidí reflexionar sobre ello y le di a la tecla:

‘Desde luego no sólo una idea puede ser la clave de la felicidad ni actuar como píldora que se administre a cada persona y se consiga una globalización de la felicidad. En las bases de este concurso están poder escribir sobre: éxito, superación, metas  o eliminar pensamientos negativos. Todas estas ideas producen felicidad y todas ellas se retroalimentan y entrelazan en su consecución.  Se podrían añadir muchas más: tener una alta autoestima, aprender a escuchar a los demás, aprender a ser asertivo y empático, cultivar la cultura personal con el fin de abrir el mundo interior de cada persona, practicar ejercicio o comer comida sana.

Verdaderamente a nivel personal trato de practicar todos estos buenos hábitos con el fin de ser una persona más feliz, pero si debo escribir acerca de una piedra de toque, un catalizador, un lubricante, un método en la realización de todas estas acciones: prestar atención a una sola cosa que haces y dedicarle tu cuidado como si fuesen la primera vez que las haces.

 

Cuando se hacen las cosas despacio brotan con él otros adjetivos: la tranquilidad, la ilusión o  el amor, y es un regalo que proporciona la vida deseosa de dártelos esperando que tú los escuches.

Cuando escribas  a mano presta atención para hacer una letra correcta, detente, aunque hayas escrito infinidad de veces antes, en los bordes de los contornos de cada trazo, en que cada letra que forman una palabra esté alineada en la misma medida con el resto.

Cuando leas cualquier cosa acerca de algo que crees que ya has leído o supones aprendido no lo saltes y deseches porque ya lo crees aprendido, detente en cómo lo han expresado otras personas. Esto lejos de estancarte o creer involucionar aumentará tu creatividad.

Cuando dedicas todo cuidado desaparecen otros adjetivos como: frustración, dispersión, velocidad, esto es nombre, o preocupación’.

 

Ni lo envié, no me satisfacía ni lo consideré bueno, así que no lo continué. Quizás quería ganar y llegar a algo sobresaliente y la autopresión nubló todo buen razonamiento, para continuarlo. Ahora lo incluyo aquí, quizás en ese momento estaba enfadado conmigo mismo, y la confusión enturbiaba mi visión.

Así que durante estos días en que no he escrito mi método no ha sido el mejor. Este artículo lo he desarrollado en 3 días y más bien como los anteriores estará lleno de inconexiones y faltas, y como muchos me decís, es muy largo.

El trabajo en el campo de refugiados es fatigoso, en mi caso sobre todo por la lucha contra el calor, que hace que la tensión sanguínea me baje y me provoque muy mal humor, y claro así todo son complica: las ideas se me atascan, el caos y griterío de los niños se hacen más insoportables que un concierto de David Guetta y la voluntad se me tambalea. Cuando llego a casa por la noche, momento temporal idóneo para relatar lo vivido, algunos días hasta me cuesta encender el fuego para prepararme algo de cenar y meterme antes en la ducha.

Las actividades que se desarrollan cada son por este orden: reparto de comida a las 14:00, ‘story time’ con niños a las 16:00; a las 17:00 entrenamiento de fútbol que dirige cómo no un apasionado brasileño; a las 18:00 empiezan los juegos de pelota, tales como baloncesto, voleyball, badmington, y la gran atracción las cuerdas de saltar; se concluye con el reparto de la cena que comienza  a las 19:00.

Por otro lado, hay 2 tareas que se realizan a lo largo de todo el día: supervisar el recreo del campamento 2 donde hay una especie de área, que en España llamaríamos parque para los niños, con tobogán, el balancín con muelles, columpio, etc.., y que ocupan los más pequeños. La supervisión sobre todo consiste en que  los niños afganos y los sirios no den rienda suelta a las pasiones nacionalistas que han escuchado y observado en sus padres. Esta actividad se desarrolla durante todo el día y realizamos rotando cada hora; y el reparto de ropa.

Tras ir rotando y probando todas las actividades repito en el reparto de comida todos los días en el reparto de comida.

Soy muy bueno en el trabajo físico. Están muy contentos conmigo en esta tarea, porque creo que los tiempos de reparto han bajado y creo que nunca se habían terminado tan pronto antes. La tarea funciona de este modo: en la caseta-barracón habilitada para tal menester se apilan en los tableros la comida que se va a repartir y se despachan a través de 2 ventanillas. Una persona se ocupa de la anotación y de transmitir lo que cada persona quiere: chequea el número de casa, cuántos son en la familia y para cuántos quiere comida, y lo transmite al que está detrás para llenar la cesta, cubo o bolsa que trae cada uno. Si eres principiante te ponen en la tarea de llenar los recipientes dispensarios.

Me muestro muy proactivo, pero es que para mí es fácil, he trabajado muchos años de camarero, y me chupado muchas noches de bodas en la barra cuando pasan las horas y no has levantado la cabeza y lo único que haces es pegar la oreja para escuchar lo que quieren. Auténtico trabajo de paciencia y autocontrol. Para el que se queje cuando no le atienden en cualquier sitio de hostelería, le recomiendo que pase una jornada y la empatía hará que la impaciencia se transforme en calma. Así que en menos que canto un gallo les mando con el dispensario repleto.

Ayer, sin embargo, me propusieron para invertir el desarrollo de la tarea y yo atendiese a los refugiados en la ventanilla. Físicamente nada exigente, más bien la calma como en el resto de tareas debe ser el trabajo en sí. El entendimiento es el primer obstáculo, debido al idioma, luego la picaresca por conseguir más comida de la que le corresponde y, por último, la tosquedad de algunos refugiados que parecen ver en los voluntarios unos enemigos y que llegan a enfadarse, gritar e insultar, y no dudan en hacerlo durante largos minutos junto a la ventanilla, interrumpiendo toda la cola. Entre los motivos de disputa que se repiten cada día es que en los papeles es incorrecto el número de personas que hay en su casa, que tienen una o varias personas que deben recibir la comida especial para diabéticos, lo que incluye una manzana, pan de pita y una comida caliente, a la que simplemente llamamos ‘special food’, que en su casa hay hasta 3 bebés que necesitan leche, y que no se va hasta que no se la demos, que una vez expendida la comida a su casa, vuelve otro de la misma diciendo que no han recibido comida o que nos hemos equivocado con las raciones.

Estos momentos son los más complicados porque la tensión no es amiga de nadie ni de solución en ninguna situación. Una mujer iraní, pueblo muy educado, no dudó en verme como su enemigo o así juzgué, porque pensaba que no le quería dispensar la comida que le correspondía tras unos minutos de batalla verbal por hacerme ver que tenía niños y que además de sobretodo zumos quería manzanas y no sé qué leches más. Entre que no comprendía el inglés y me hablaba como si nada en farsi, me estaba haciendo la `picha un lío’. Para no demorarlo en exceso decidí despacharla lo más diligentemente posible intentando complacerla, aunque no lo vio de ese modo y propinó un golpe a la caja de cartón que me había facilitado para dispensarla y diciendo en su legua: ¡coño, que me des los putos zumos y manzanas que te he pedido, me cago en la leche puta, ya!. Le dije a la de al lado que me tradujese qué leches quería y dijo: que les des más zumos y mermelada. Se lo di, aunque antes detuve la caja sobre la ventana asegurándome que me entendiese. Le dije a la mujer de al lado que traducía dificultosamente: dile esto por favor, ¡no me tienes que gritar, estoy aquí para ayudarte! A lo que la mujer, aunque no me pidió disculpas, se rio de su estado emocional, lógicamente creado por una interpretación clamando por la comida de sus niñas y que pude comprender por el brillo de sus ojos que nada tenía que ver con sus valores y educación dado que si no me mintió tenía 3 niños.

Voy a cerrar abruptamente estas líneas ya, porque ya no creo capaz de reconducir esperando un mayor ejercicio de compresión lectora por parte del leedor, donde pretendía explicar la demora narrativa causada por una no correcta praxis, entre otras razones por el cansancio de la jornada.  Una semana en la que he desarrollado muchas tareas en el campo de refugiado y vivido muchas emociones que tenía como objetivo principal contar en este blog y que me hubiera visto obligado a tejer como un sastre esperando que no apareciesen deshilvanadas unas mangas, un cuello y unos pantalones.

He nombrado el cansancio, pero también los dolores físicos han sido un lastre: me vine con una incipiente tendinitis en la rodilla, pero aquí se ha agudizado dificultándome algunas veces el buen apoyo; el dolor de espalda por cargar en malas posturas las cajas repletas de comida; el abuso del café para ayudarme a completar la jornada y no detenerme, que en ocasiones me produce el efecto contrario, porque la excitación es tanta que me bloquea y provoca tensión en el cuello y hace que la sangre no llegue bien a la cabeza, lo que hace bastante complicada la relajación.

Otro importante factor ha sido la comida. Muchos días he comido la comida que se dispensa envasada en plástico sobre una tarrina de corcho. Citando no textualmente a Rober, profesor de Yoga: el mayor enemigo de la felicidad puede ser tu mente, pero también el estreñimiento, mientras las tripas funcionen bien tu salud será buena. Y citando el texto del Quijote: ten cuidado lo que comes amigo sancho porque es en las tripas donde se encuentra fábrica de la felicidad (novela que no he leído, pero fragmento que he oído citar a mi padre, que se ha puesto a rereleer y es que el Quijote debe ser de esas obras en la que puedes ver reflejada muchos de los pasajes de tu vida).

Así que con todas estas dificultades he tenido que lidiar para escribir, y que he regalado y me he sacrificado por los refugiados.

 

 

 

 

 

 

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